Cómo conseguir una hipoteca más barata a pesar de las subidas de cuotas en 2022

Hipoteca

Hoy en día si quieres tener la propiedad de una vivienda no te queda más remedio que pasar por el banco para suscribir una hipoteca. Sin embargo, son muchas las personas que se resisten a pasar por este aro, ya que relacionan el concepto de hipoteca con el de cadena perpetua. 

No obstante, para que compruebes que eso no tiene por que ser así, en este post te daremos la clave para que puedas cambiar de hipoteca cuando lo consideres necesario y mejorar tus condiciones. ¡Acompáñanos y te lo contaremos todo!

Mejorar tu hipoteca es posible

Así es, por si no lo sabías es posible ahorrar hasta un 50% en la cuota de tu hipoteca con solo cambiarte de entidad. Puedes reducir tus mensualidades con un tipo de interés más bajo o cambiar de hipoteca variable a fija, mediante la subrogación.

En la actualidad existen portales seguros y confiables que te permiten comparar hipotecas, para que encuentres la que mejor se adapte a tu situación, escaneando el mercado hipotecario y presentándote créditos hipotecarios ajustados a tus circunstancias económicas y personales de forma clara, imparcial y totalmente transparente.

De esta manera. podrás informarte de cuales son sus cláusulas e incluso realizar una simulación, mucho antes de que tengas que firmar contrato alguno.

Y ya sin más dilación vamos a mostrarte todo lo que podrías conseguir mediante una subrogación.

¿Por qué es tan buena idea la subrogación?

Antes de nada explicaremos que la subrogaciòn se trata de una modificación en las condiciones de la hipoteca que se contrataron en un principio.

Ni que decir tiene que la subrogación de la hipoteca es el recurso más recomendable si las condiciones de tu hipoteca, que hace unos años te parecían buenas, han perdido su esplendor original.

  • Tal y como hemos indicado en párrafos anteriores, podría ser conveniente si tienes una hipoteca variable y la quieres pasar a fija.
  • Igualmente, es tu mejor opción si deseas comprar o vender una casa que aún tiene pendiente de liquidación la hipoteca que pesa sobre ella. 
  • Asimismo, resulta un sistema ideal para la renegociación ya que las condiciones se revisan en el nuevo banco a partir de las que tenías en la otra entidad. 
  • Por otra parte, te brinda la oportunidad de conseguir una mejora en los intereses y eliminar vinculaciones de la hipoteca a seguros u otros productos similares.
  • Para terminar, no tendrás que pagar el IAJD (Impuesto de Actos Jurídicos Documentados), ni comisión de apertura ya que no existe cancelación.

Como puedes observar, son muchas las bondades que obtienes con la subrogación, pero veamos a continuación cuántos tipos existen. 

Clases de subrogación

Principalmente existen dos variantes: 

  1. Subrogación de deudor que consiste en cambiar el titular de la hipoteca. Se utiliza sobre todo al comprar una vivienda que todavía tiene hipoteca. Además de cambiar la titularidad de la vivienda, también se traspasa el préstamo hipotecario.
  2. Subrogación de acreedor que se produce cuando el titular de la hipoteca decide cambiarla de banco para modificarla con el fin de obtener una mejora de las condiciones en el préstamo. Con esta opción podemos eliminar productos vinculados a la hipoteca, pasar de tipo de interés variable a fijo, acortar o ampliar el plazo de amortización o bajar los intereses.

En cuanto a los gastos que conlleva

Como toda operación bancaria lleva asociados una serie de gastos, aunque debes saber que sea en la entidad que sea donde la tramites, siempre serán los mismos, rondando los 650 euros aproximadamente y repartiéndose de la siguiente manera:

1. Notaría: 30 € por las copias de la escritura del cliente.

2. Gestoría: Entre 100 € y 300 €.

3. Inscripción en el Registro de la Propiedad. El gasto puede variar en función del precio de la vivienda.

4. Comisión de subrogación

  • Hipotecas tipo fijo: 0,5 % los cinco primeros años y 0,25 % el tiempo restante. 
  • Hipotecas tipo variable: 0,25 % los tres primeros años, 0,15 % hasta el quinto año y el resto de años sin comisión. 

5. Comisión de apertura: Normalmente no se aplica, aunque la entidad puede reservarse el derecho a hacerlo. 

Para terminar, desde aquí te recomendamos que antes de dar el salto a otra entidad intentes renegociar las condiciones existentes. Lo que no lograste hace unos años ahora quizá sí te lo den.

Pero si no lo consigues recuerda que la subrogación es una excelente alternativa. Eso sí, no te olvides de estudiar las condiciones que te ofrece cada banco y hacer cuentas para averiguar qué opción te interesa más. No hay que perder de vista que el ahorro de cambiar de banco debe ser siempre superior a los gastos asociados a la subrogación.

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