El concepto de realidad y conocimiento plantea una de las cuestiones fundamentales de la filosofía: qué existe realmente y hasta qué punto podemos conocerlo. La realidad se refiere, de forma general, a aquello que existe; el conocimiento, a la relación mediante la cual un sujeto comprende, interpreta o afirma algo acerca de esa realidad.
La dificultad aparece porque conocer no consiste simplemente en copiar el mundo tal como es. Percibimos mediante los sentidos, interpretamos lo percibido, utilizamos conceptos y razonamos a partir de experiencias anteriores. Por eso la filosofía lleva siglos preguntándose si conocemos las cosas como realmente son o únicamente como aparecen ante nosotros.
Comprender esta relación permite entender debates sobre la verdad, la percepción, la ciencia, la experiencia y los límites de nuestra propia mente.
Contenido
Qué es la realidad
En filosofía, la realidad puede definirse como el conjunto de todo aquello que existe, independientemente de que lo conozcamos correctamente, lo percibamos de una determinada manera o incluso sepamos que existe.
Esta definición parece sencilla, pero abre inmediatamente varios problemas.
¿Solo es real aquello que podemos tocar?
¿Son reales los pensamientos?
¿Y los números?
¿Existe una realidad independiente de nuestra mente?
¿Percibimos directamente esa realidad o construimos una representación de ella?
Las distintas respuestas han dado lugar a algunas de las principales corrientes filosóficas.
Qué es el conocimiento
El conocimiento es la comprensión que un sujeto alcanza acerca de un objeto, un hecho, una idea o una determinada realidad.
En el proceso de conocer suelen distinguirse dos elementos básicos:
Sujeto: quien conoce.
Objeto: aquello que se intenta conocer.
Por ejemplo, cuando una persona observa un árbol:
- la persona es el sujeto;
- el árbol es el objeto;
- la percepción y comprensión del árbol forman parte del conocimiento.
La cuestión filosófica consiste en determinar qué ocurre exactamente entre esos dos elementos.
Diferencia entre realidad y conocimiento
Realidad y conocimiento no significan lo mismo.
| Concepto | Significado |
| Realidad | Aquello que existe |
| Conocimiento | Comprensión que tenemos sobre aquello que existe |
| Sujeto | Persona que conoce |
| Objeto | Aquello que es conocido |
| Percepción | Forma en la que recibimos información mediante los sentidos |
| Verdad | Correspondencia o adecuación entre lo que afirmamos y aquello que ocurre, según determinadas teorías |
La realidad puede existir aunque una persona no la conozca.
El conocimiento, en cambio, necesita algún tipo de relación entre quien conoce y aquello que pretende conocer.
Un planeta situado a miles de millones de kilómetros podía existir mucho antes de que los seres humanos descubrieran su existencia.
El descubrimiento modifica nuestro conocimiento, no necesariamente la realidad descubierta.
Cómo se relacionan realidad y conocimiento
La relación puede representarse de forma sencilla:
realidad → percepción e interpretación → conocimiento
Sin embargo, la filosofía discute cada paso.
Algunas teorías consideran que la mente puede conocer una realidad existente independientemente de ella.
Otras sostienen que todo conocimiento está condicionado por nuestra forma de percibir y pensar.
Y algunas posiciones más radicales cuestionan incluso hasta qué punto podemos demostrar que existe un mundo completamente independiente de nuestra experiencia.
Por eso el problema no consiste únicamente en definir ambos conceptos, sino en determinar hasta qué punto nuestro conocimiento representa fielmente la realidad.
Un ejemplo sencillo: una mesa
Imaginemos una mesa de madera.
Varias personas pueden describirla:
- una dice que es marrón;
- otra que es pesada;
- otra que está fría;
- otra que tiene una superficie áspera.
Todas hablan del mismo objeto.
Pero ninguna percepción individual contiene necesariamente toda la realidad de la mesa.
Además, algunas propiedades dependen parcialmente de las condiciones de observación.
Su color puede parecer diferente según la iluminación.
La temperatura percibida depende de nuestro cuerpo.
La textura cambia según dónde toquemos.
La mesa existe, pero nuestro conocimiento de ella se obtiene desde una perspectiva concreta.
Este ejemplo sencillo conduce directamente al problema filosófico de la relación entre apariencia y realidad.
Realidad y apariencia
Una distinción clásica consiste en separar:
lo que una cosa es
de
cómo una cosa aparece ante nosotros.
Imaginemos un palo introducido parcialmente en agua.
Visualmente puede parecer doblado.
Sin embargo, al sacarlo comprobamos que continúa recto.
Nuestros sentidos han proporcionado una experiencia real —hemos visto el palo aparentemente doblado—, pero interpretar esa apariencia como una deformación física sería incorrecto.
La experiencia demuestra que percibir algo no garantiza automáticamente comprenderlo correctamente.
Por eso el conocimiento necesita algo más que sensación: comparación, interpretación y razonamiento.
Podemos conocer la realidad tal como es
Esta pregunta divide buena parte de la historia de la filosofía.
Existen varias respuestas generales:
- Sí, podemos conocer una realidad independiente de nosotros.
- Podemos conocerla, pero siempre a través de nuestras capacidades mentales y sensoriales.
- Solo conocemos nuestras representaciones o experiencias, no la realidad en sí misma.
- Debemos suspender determinadas afirmaciones porque nuestro conocimiento tiene límites.
Estas posiciones aparecen, con numerosos matices, en corrientes como el realismo, idealismo, racionalismo, empirismo, criticismo y escepticismo.
Qué es el realismo
El realismo filosófico sostiene, en términos generales, que existe una realidad independiente del sujeto que la conoce.
Una montaña continuaría existiendo aunque ninguna persona estuviera mirándola.
El conocimiento pretende entonces descubrir cómo es ese mundo.
Esta postura coincide bastante con nuestra intuición cotidiana.
Cuando alguien abandona una habitación, normalmente no piensa que los muebles dejan de existir.
Consideramos que permanecen allí aunque nadie los observe.
Ejemplo de realismo
Una persona afirma:
“Esta piedra pesa dos kilos”.
Desde una perspectiva realista, el peso corresponde a una característica del objeto que puede comprobarse independientemente de las preferencias del observador.
Una medición incorrecta produciría una creencia falsa.
Por tanto, la realidad actúa como referencia frente a la cual podemos corregir nuestras afirmaciones.
Qué es el idealismo
El término idealismo agrupa posiciones diferentes, pero todas conceden un papel fundamental a la mente, las ideas o las condiciones del sujeto en nuestra experiencia de la realidad.
No debe confundirse con ser una persona “idealista” en el sentido cotidiano.
En filosofía, el problema es otro.
El idealismo cuestiona que podamos hablar de la realidad conocida como si la mente fuese simplemente una cámara pasiva que registra objetos externos.
Nuestra experiencia está mediada por:
- percepción;
- conceptos;
- estructuras mentales;
- lenguaje;
- interpretación.
Algunas formas de idealismo van mucho más lejos y sostienen que la realidad conocida depende de alguna manera de la actividad de la conciencia.
Realismo e idealismo comparados
| Realismo | Idealismo |
| La realidad existe independientemente del sujeto | La mente desempeña un papel fundamental en la realidad conocida |
| Conocer busca representar una realidad externa | Conocer implica necesariamente estructuras del sujeto |
| El objeto posee prioridad ontológica | La relación entre sujeto y objeto adquiere mayor protagonismo |
| El error se descubre contrastando con la realidad | La experiencia nunca está completamente separada de quien conoce |
No existe una única versión de ninguna de las dos posiciones.
El debate tiene numerosas variantes.
Platón: conocimiento frente a apariencia
Platón estableció una fuerte distinción entre apariencia y auténtico conocimiento.
Para él, el mundo que captamos mediante los sentidos está sometido a cambio.
Las cosas nacen, se transforman y desaparecen.
El conocimiento verdadero necesita, en cambio, objetos estables y universales.
Por eso concedió una importancia fundamental al ámbito inteligible de las Ideas o Formas.
Un ejemplo habitual es la belleza.
Vemos muchas cosas bellas:
- una persona;
- una obra;
- un paisaje;
- una escultura.
Pero ninguna agota por sí sola aquello que entendemos por belleza.
Platón considera que el pensamiento puede elevarse desde casos particulares hacia realidades inteligibles más universales.
La alegoría de la caverna y el conocimiento
La conocida alegoría de la caverna sirve precisamente para representar la distancia entre apariencia y realidad.
Unos prisioneros únicamente observan sombras proyectadas sobre una pared.
Como nunca han conocido otra cosa, creen que esas sombras constituyen toda la realidad.
Cuando uno descubre el exterior comprende que aquello que consideraba real era únicamente una apariencia limitada.
La idea filosófica resulta clara:
podemos confundir nuestra experiencia inmediata con toda la realidad existente.
El conocimiento exige superar esa primera apariencia.
Aristóteles: conocer partiendo de la realidad concreta
Aristóteles rechazó separar las formas de las cosas concretas del modo radical planteado por Platón.
Para él, el conocimiento comienza en buena medida con la experiencia sensible.
Observamos objetos particulares y, mediante la inteligencia, identificamos características comunes y principios generales.
Vemos muchos árboles diferentes.
A partir de esas experiencias comprendemos qué es un árbol de forma general.
La percepción proporciona el punto de partida, mientras que el entendimiento permite organizar y comprender aquello que percibimos.
El racionalismo: la razón como fuente de conocimiento
El racionalismo concede un papel central a la razón.
Los racionalistas modernos consideraron que ciertos conocimientos fundamentales no podían depender exclusivamente de los sentidos.
René Descartes representa especialmente esta búsqueda de una base absolutamente segura.
Los sentidos pueden engañar.
Podemos:
- confundir distancias;
- interpretar mal colores;
- sufrir ilusiones;
- soñar creyendo que estamos despiertos.
Por eso Descartes intenta encontrar una certeza que resista cualquier duda.
Descartes y la duda
Descartes aplica una duda sistemática.
Puede dudar de:
- lo que ve;
- lo que escucha;
- la existencia del mundo exterior;
- incluso de determinados razonamientos.
Pero descubre algo de lo que no puede dudar mientras duda:
si está pensando, existe como ser que piensa.
La famosa formulación “pienso, luego existo” expresa esta certeza.
Esto convierte al sujeto pensante en punto de partida para reconstruir el conocimiento.
El problema entre realidad y conocimiento adquiere entonces una forma moderna especialmente importante:
¿cómo podemos pasar de la certeza de nuestra propia conciencia al conocimiento de un mundo exterior?
El empirismo: conocer mediante la experiencia
El empirismo sostiene que la experiencia constituye la fuente fundamental de nuestro conocimiento sobre el mundo.
Autores como John Locke y David Hume rechazaron la idea de que la mente contuviera desde el nacimiento un sistema completo de conocimientos sobre la realidad.
Aprendemos mediante:
- percepción;
- observación;
- experiencia;
- comparación.
Por ejemplo, sabemos que el hielo está frío porque tenemos experiencias relacionadas con él.
No necesitamos poseer ese conocimiento de forma innata.
Locke y la experiencia
Locke defendió que la mente obtiene sus materiales de conocimiento mediante la experiencia.
Distingue entre información procedente de:
- sensación, relacionada con el mundo externo;
- reflexión, relacionada con las operaciones de nuestra propia mente.
A partir de esos materiales elaboramos ideas más complejas.
La realidad exterior desempeña así un papel esencial, pero lo que tenemos directamente en nuestra mente son ideas producidas a partir de la experiencia.
Hume y los límites del conocimiento
David Hume lleva algunas consecuencias del empirismo mucho más lejos.
Según su enfoque, debemos desconfiar de afirmaciones que pretendan ir más allá de aquello que puede justificarse mediante experiencia.
Uno de sus análisis más conocidos se refiere a la causalidad.
Observamos repetidamente:
A seguido de B.
Por ejemplo:
golpeamos una bola de billar → otra bola comienza a moverse.
Estamos acostumbrados a esperar que B siga a A.
Pero Hume señala que no percibimos con los sentidos una especie de “conexión necesaria” invisible entre ambas cosas.
Percibimos sucesiones regulares y desarrollamos expectativas.
Su análisis muestra hasta qué punto incluso conceptos muy habituales pueden contener supuestos que necesitan ser examinados.
Racionalismo y empirismo
| Racionalismo | Empirismo |
| Da prioridad a la razón | Da prioridad a la experiencia |
| Busca conocimientos independientes de experiencias particulares | Considera la experiencia origen fundamental del conocimiento |
| Destaca principios racionales | Destaca observación y percepción |
| Descartes es una figura representativa | Locke y Hume son figuras representativas |
La oposición no significa que el racionalista ignore completamente los sentidos ni que el empirista renuncie a razonar.
La diferencia está en qué fuente consideran fundamental para justificar determinados conocimientos.
Kant: la realidad conocida depende también del sujeto
Immanuel Kant intenta superar la oposición entre racionalismo y empirismo.
Acepta que:
todo conocimiento comienza con la experiencia.
Pero niega que:
todo conocimiento proceda exclusivamente de la experiencia.
La mente no recibe pasivamente un conjunto caótico de sensaciones.
Posee estructuras mediante las cuales organiza aquello que experimenta.
Este cambio resulta decisivo para comprender la relación entre realidad y conocimiento.
Fenómeno y cosa en sí
Kant distingue entre:
fenómeno: la realidad tal como aparece y puede ser conocida mediante nuestras formas de experiencia.
cosa en sí: aquello que la realidad pueda ser independientemente de nuestras condiciones de conocimiento.
No significa simplemente que el fenómeno sea una ilusión.
El mundo de la experiencia es plenamente válido para el conocimiento humano.
Lo que Kant cuestiona es que podamos abandonar completamente nuestras condiciones de percepción y pensamiento para observar la realidad desde fuera de nuestra propia mente.
Un ejemplo para entender a Kant
Imaginemos unas gafas que nunca pudiéramos quitarnos.
Todo lo que vemos pasa necesariamente por ellas.
Podemos estudiar el mundo con enorme precisión.
Podemos comparar objetos.
Podemos desarrollar ciencia.
Pero nunca experimentamos directamente cómo se vería todo sin esas gafas.
La comparación es imperfecta, pero ayuda a entender la idea:
nuestra experiencia de la realidad está necesariamente mediada por las condiciones que hacen posible conocerla.
Qué es el constructivismo
Las posiciones constructivistas ponen el acento en que el conocimiento no consiste en una recepción puramente pasiva de información.
El sujeto construye representaciones, conceptos y estructuras de comprensión mediante su interacción con la realidad y, en algunas versiones, también mediante procesos sociales y culturales.
Esto no significa necesariamente que cada persona pueda inventar cualquier realidad que desee.
Significa que conocer implica organizar e interpretar.
Dos personas pueden experimentar el mismo acontecimiento y construir explicaciones diferentes porque poseen:
- conocimientos previos distintos;
- categorías diferentes;
- expectativas;
- experiencias;
- contextos culturales.
Conocimiento objetivo y conocimiento subjetivo
También conviene distinguir entre objetivo y subjetivo.
Un conocimiento objetivo pretende que su validez no dependa únicamente de preferencias personales.
Por ejemplo:
el agua está formada por hidrógeno y oxígeno.
No depende de si alguien prefiere que sea de otra manera.
Una experiencia subjetiva pertenece a la perspectiva individual.
Por ejemplo:
“Esta habitación me parece demasiado fría”.
Otra persona puede encontrarla agradable.
Ambas experiencias pueden ser reales para quienes las sienten, pero no funcionan de la misma manera como afirmaciones sobre el mundo.
Realidad objetiva y realidad subjetiva
La expresión realidad objetiva suele emplearse para hablar de aquello que existe independientemente de las opiniones particulares.
La llamada realidad subjetiva hace referencia a experiencias personales como:
- emociones;
- recuerdos;
- interpretaciones;
- percepciones internas.
Una emoción es subjetiva, pero no por ello inexistente.
Si alguien siente miedo, ese miedo constituye un fenómeno real aunque el peligro que cree percibir no exista.
Por ejemplo:
Una persona escucha un ruido y cree que hay un ladrón.
El miedo es real.
La interpretación puede ser falsa.
Esta diferencia resulta fundamental.
Percepción y realidad no son lo mismo
La percepción permite acceder al entorno, pero está condicionada por nuestros sistemas sensoriales.
Los seres humanos no detectamos directamente:
- todas las longitudes de onda;
- todas las frecuencias sonoras;
- todos los campos físicos;
- todos los procesos microscópicos.
Otros animales captan aspectos del entorno que nosotros no percibimos directamente.
Eso significa que nuestra experiencia cotidiana representa una selección de información, no una copia exhaustiva de todo lo existente.
La ciencia amplía nuestras capacidades mediante instrumentos, mediciones y métodos que permiten detectar fenómenos inaccesibles a los sentidos ordinarios.
Las ilusiones demuestran que la realidad no existe
No.
Las ilusiones muestran que nuestra percepción puede equivocarse, no que no exista ninguna realidad.
Si dos líneas parecen tener longitudes distintas pero una medición demuestra que miden exactamente lo mismo, podemos distinguir entre:
cómo parecen
y
cómo podemos comprobar que son.
De hecho, detectar una ilusión exige precisamente algún criterio con el que corregir la percepción inicial.
Qué diferencia hay entre opinión y conocimiento
Una opinión puede ser una creencia personal que no dispone de suficiente justificación.
El conocimiento exige normalmente una base más sólida.
Durante mucho tiempo se ha utilizado una definición clásica según la cual conocer implicaría:
- creer algo;
- que aquello sea verdadero;
- disponer de justificación.
Por ejemplo:
Una persona afirma al azar que mañana lloverá.
Finalmente llueve.
Su predicción ha resultado correcta, pero haber acertado casualmente no parece suficiente para decir que sabía que llovería.
La diferencia entre acertar y conocer está relacionada con la justificación.
Verdad y conocimiento
Para conocer algo no basta con estar convencido.
Una persona puede estar completamente segura de una afirmación falsa.
Por eso:
certeza psicológica ≠ verdad.
Alguien puede decir:
“Estoy segurísimo de que ocurrió así”.
Su confianza no convierte automáticamente la afirmación en verdadera.
El conocimiento necesita mecanismos que permitan distinguir entre:
- apariencia;
- opinión;
- error;
- afirmación bien justificada.
Qué es la verdad
La filosofía ha desarrollado diferentes teorías sobre la verdad.
Verdad como correspondencia
Una afirmación es verdadera cuando se corresponde con los hechos.
“Está lloviendo” será verdadera si realmente está lloviendo.
Verdad como coherencia
Una afirmación se considera verdadera cuando encaja de manera coherente dentro de un sistema de proposiciones.
Enfoques pragmáticos
Ponen atención en la relación entre verdad, investigación, práctica y consecuencias.
Estas teorías no son siempre incompatibles en todos sus usos, pero muestran que incluso el concepto de verdad requiere análisis.
Qué es el escepticismo
El escepticismo cuestiona nuestra capacidad para alcanzar determinados conocimientos seguros.
Puede adoptar grados muy diferentes.
Un escepticismo moderado resulta útil porque nos obliga a preguntar:
- ¿qué pruebas tengo?;
- ¿puedo estar equivocado?;
- ¿existe otra explicación?;
- ¿mi fuente es fiable?
Un escepticismo radical puede llegar a cuestionar si podemos conocer con certeza la existencia del mundo exterior.
La filosofía utiliza estos desafíos para examinar qué fundamentos poseen realmente nuestras creencias.
Podemos demostrar que el mundo exterior existe
En la vida cotidiana actuamos suponiendo que sí.
La dificultad filosófica consiste en producir una demostración absolutamente indudable.
Podemos imaginar situaciones como:
- sueños;
- alucinaciones;
- simulaciones;
- errores perceptivos.
Cuando soñamos, podemos creer temporalmente que lo vivido es real.
Esto permite formular una pregunta:
¿cómo sabemos que nuestra experiencia actual corresponde a un mundo exterior?
La existencia de estas dudas no obliga a concluir que vivimos en una ilusión.
Muestra que certeza absoluta y conocimiento razonable no son exactamente lo mismo.
Conocer no exige certeza absoluta en todos los casos
Gran parte de nuestros conocimientos cotidianos y científicos son revisables.
Por ejemplo, podemos conocer con enorme confianza que una determinada enfermedad está causada por cierto agente aunque siempre exista la posibilidad teórica de corregir aspectos de la explicación.
Aceptar que el conocimiento pueda revisarse no significa considerar que todas las afirmaciones valgan lo mismo.
Entre:
“tenemos evidencias muy fuertes”
y
“no podemos estar absolutamente seguros de nada”
existe un enorme espacio.
El conocimiento humano puede ser fiable sin ser infalible.
Realidad, conocimiento y ciencia
La ciencia constituye uno de los métodos más potentes desarrollados para adquirir conocimiento sobre la realidad.
Utiliza herramientas como:
- observación;
- medición;
- experimentación;
- formulación de hipótesis;
- contrastación;
- reproducción;
- revisión crítica.
Una característica fundamental es que intenta reducir la dependencia de una percepción individual.
Si una persona afirma haber observado un fenómeno, otros investigadores pueden intentar comprobarlo.
Esto permite construir conocimientos públicamente contrastables.
Por qué la ciencia puede corregirse
Que una explicación científica cambie no demuestra necesariamente que la ciencia haya fracasado.
Puede demostrar precisamente que existe un mecanismo para detectar errores y mejorar modelos.
Una teoría puede:
- explicar determinados hechos;
- funcionar durante décadas;
- encontrarse después con nuevas evidencias;
- ser modificada o sustituida.
El conocimiento progresa cuando puede corregirse al confrontarse con la realidad.
Los sentidos son fiables
Son suficientemente fiables para muchas actividades, pero no infalibles.
Podemos caminar, reconocer objetos y orientarnos gracias a ellos.
Al mismo tiempo sufrimos:
- ilusiones ópticas;
- errores de memoria;
- diferencias perceptivas;
- limitaciones sensoriales.
Por eso desarrollamos métodos para corregirlos.
Si dos objetos parecen pesar igual, podemos utilizar una balanza.
Si una estrella parece pequeña, podemos medir su distancia y tamaño mediante procedimientos astronómicos.
El conocimiento mejora cuando no depende de una única impresión.
Qué papel tiene el lenguaje
El lenguaje permite organizar y comunicar conocimiento.
Pero también influye en la forma de clasificar la realidad.
Utilizamos conceptos como:
- árbol;
- animal;
- justicia;
- tiempo;
- enfermedad.
Estos términos permiten agrupar fenómenos muy diferentes bajo determinadas categorías.
La realidad no viene necesariamente acompañada de etiquetas.
Somos nosotros quienes desarrollamos sistemas conceptuales para comprenderla.
Esto no implica que todas las categorías sean arbitrarias. Algunas consiguen representar regularidades reales con enorme precisión.
El conocimiento depende de la cultura
Parte de nuestro conocimiento se desarrolla dentro de tradiciones sociales y culturales.
Aprendemos:
- lenguas;
- categorías;
- valores;
- formas de explicar;
- métodos;
- conocimientos acumulados.
Una persona no comienza a comprender el mundo desde cero.
Nace dentro de sociedades que ya poseen enormes cantidades de conocimiento.
Sin embargo, reconocer esa influencia cultural no obliga a afirmar que toda verdad depende exclusivamente de la cultura.
Que diferentes sociedades hayan tenido explicaciones distintas sobre los eclipses no significa que cualquier explicación describa igualmente bien el fenómeno astronómico.
Realidad social y realidad física
También existen distintos sentidos de “realidad”.
Una montaña posee existencia física independientemente de instituciones humanas.
El dinero, por el contrario, depende en buena medida de acuerdos, normas y reconocimiento colectivo.
Un billete es físicamente un objeto.
Pero su condición de dinero depende de un sistema social.
Lo mismo ocurre con fenómenos como:
- nacionalidad;
- propiedad;
- contratos;
- cargos públicos;
- leyes.
Son reales y producen consecuencias, aunque su existencia dependa de prácticas humanas.
Ejemplos de realidad y conocimiento
Ejemplo 1: temperatura
Una persona dice:
“Hace muchísimo frío”.
La sensación es subjetiva.
Un termómetro indica:
5 °C.
La medición ofrece información objetiva sobre una propiedad física concreta.
Ambas cosas pueden coexistir:
temperatura medida + experiencia personal del frío.
Ejemplo 2: una enfermedad
Una persona siente dolor.
El dolor constituye una experiencia real.
Pero la explicación inicial sobre su causa puede ser incorrecta.
El conocimiento médico intenta identificar mediante pruebas qué proceso está produciendo realmente ese síntoma.
Ejemplo 3: el Sol
A simple vista parece que el Sol se desplaza alrededor de nosotros cada día.
La experiencia perceptiva es evidente.
Sin embargo, el conocimiento astronómico permite explicar ese movimiento aparente mediante la rotación terrestre.
La percepción no desaparece.
Lo que cambia es la interpretación de aquello que percibimos.
Ejemplo 4: un rumor
Una persona escucha que una empresa va a cerrar.
Puede creerlo sinceramente.
Pero creer una afirmación no garantiza su verdad.
Para convertir esa creencia en conocimiento necesita alguna forma adecuada de comprobación.
Principales posturas sobre realidad y conocimiento
| Corriente | Idea central |
| Realismo | Existe una realidad independiente del sujeto |
| Idealismo | La mente desempeña un papel fundamental en lo conocido |
| Racionalismo | La razón es una fuente esencial de conocimiento |
| Empirismo | El conocimiento sobre el mundo parte fundamentalmente de la experiencia |
| Criticismo kantiano | Conocemos la experiencia mediante estructuras propias de nuestra capacidad de conocer |
| Escepticismo | Cuestiona la posibilidad o alcance de determinados conocimientos |
| Constructivismo | El sujeto participa activamente en la construcción de su conocimiento |
No representan respuestas simples de “sí” o “no”.
Cada corriente intenta explicar qué podemos conocer, de dónde procede ese conocimiento y cuáles son sus límites.
Diferencia entre realidad, percepción y conocimiento
Puede resumirse mediante un ejemplo.
Hay un vaso sobre una mesa.
Realidad: existe un determinado objeto en una determinada situación.
Percepción: nuestros ojos reciben información sobre su forma, color y posición.
Interpretación: reconocemos aquello como un vaso.
Conocimiento: afirmamos justificadamente que existe un vaso sobre la mesa.
Si la iluminación produce una ilusión, la percepción puede necesitar ser corregida.
Esta secuencia muestra que el conocimiento no es idéntico al estímulo sensorial inicial.
Qué relación existe entre sujeto y objeto
Todo problema del conocimiento implica una relación entre:
sujeto cognoscente
y
objeto conocido.
Las teorías filosóficas se diferencian en gran medida por la importancia que conceden a cada uno.
El realismo subraya que el objeto no depende completamente del sujeto.
El idealismo destaca el papel de las estructuras del sujeto.
Kant intenta mostrar que la experiencia conocida surge de la interacción entre lo recibido y la forma en que nuestra capacidad cognitiva lo organiza.
El problema consiste en explicar esa relación sin reducir completamente uno de los dos elementos al otro.
Cuáles son los límites del conocimiento humano
Nuestro conocimiento presenta varias limitaciones.
Limitaciones sensoriales
No percibimos directamente todos los fenómenos existentes.
Limitaciones cognitivas
La memoria, atención y razonamiento pueden cometer errores.
Falta de información
Podemos desconocer hechos necesarios para comprender una situación.
Dependencia de modelos
Muchas realidades complejas se conocen mediante representaciones y teorías.
Incertidumbre
Algunas afirmaciones únicamente pueden establecerse con determinados grados de probabilidad.
Reconocer estos límites no destruye el conocimiento.
Permite distinguir entre lo que sabemos, lo que creemos y aquello sobre lo que todavía no tenemos suficiente información.
La realidad depende de lo que creemos
No en todos los sentidos.
Creer intensamente que una piedra pesa menos no modifica automáticamente su masa.
Pero nuestras creencias sí pueden modificar realidades sociales y comportamientos.
Por ejemplo, si muchas personas creen que un banco está a punto de quebrar y retiran simultáneamente su dinero, esa creencia puede producir consecuencias económicas reales.
Por tanto, conviene distinguir:
realidad independiente de nuestras creencias
de
realidades cuyos efectos dependen parcialmente de acciones y acuerdos humanos.
Una opinión puede convertirse en verdad
Una opinión no se vuelve verdadera porque muchas personas la compartan.
Si millones de personas creen una afirmación falsa sobre un fenómeno físico, sigue siendo falsa.
Otra cuestión es que determinadas realidades sociales dependan del consenso.
Una moneda tiene valor porque existe una estructura social e institucional que reconoce ese valor.
Pero esto no significa que todas las formas de realidad funcionen mediante consenso.
Qué es conocer realmente algo
Decir “sé algo” implica normalmente mucho más que haber oído hablar de ello.
Supone algún grado de:
- comprensión;
- justificación;
- capacidad para distinguirlo de alternativas falsas;
- relación con evidencias o razones.
Una persona puede memorizar:
“La Tierra gira alrededor del Sol”.
Pero comprender realmente esa afirmación implica saber qué significa, qué fenómenos explica y por qué existen buenas razones para aceptarla.
El conocimiento puede tener distintos niveles de profundidad.
Concepto de realidad y conocimiento explicado de forma sencilla
Puede reducirse a cinco ideas esenciales:
1. La realidad es aquello que existe.
2. El conocimiento es lo que conseguimos comprender acerca de esa realidad.
3. No conocemos de manera completamente pasiva: percibimos, interpretamos y razonamos.
4. Podemos equivocarnos, por lo que necesitamos criterios para distinguir conocimiento de opinión o apariencia.
5. La filosofía discute hasta qué punto podemos conocer la realidad independientemente de las condiciones de nuestra propia mente.
Esta relación constituye el núcleo del problema.
Por qué realidad y conocimiento son conceptos inseparables
Si hablamos de conocimiento, inmediatamente surge la cuestión de qué conocemos.
Si hablamos de realidad, aparece la pregunta de cómo sabemos que es real.
Por eso metafísica y teoría del conocimiento mantienen una relación muy estrecha.
Preguntar:
“¿Qué existe?”
conduce a:
“¿Cómo podemos saberlo?”
Y preguntar:
“¿Qué podemos conocer?”
obliga a determinar:
“¿Qué tipo de realidad puede ser objeto de ese conocimiento?”
El concepto de realidad y conocimiento se encuentra precisamente en esa unión. La realidad representa aquello que intentamos comprender; el conocimiento, las formas mediante las que nos aproximamos a ella. Los sentidos nos proporcionan información, la razón la organiza y nuestros conceptos permiten interpretarla, pero ninguno de esos procesos garantiza por sí solo que nunca cometamos errores. Por eso conocer no significa poseer una copia perfecta del mundo, sino construir explicaciones cada vez mejor justificadas y estar dispuestos a corregirlas cuando la propia realidad muestre que estábamos equivocados.