El verano invita a disfrutar de terrazas, conciertos al aire libre, viajes y reuniones con amigos. Sin embargo, también es una de las épocas del año en las que la voz suele sufrir más de lo que imaginamos. El calor, el aire acondicionado, los cambios bruscos de temperatura o el aumento del uso de la voz durante las vacaciones pueden terminar provocando molestias que muchas personas consideran inevitables, aunque en realidad puedan prevenirse con unos sencillos cuidados.
Quienes utilizan la voz de forma profesional —docentes, cantantes, actores, comerciales o conferenciantes— suelen ser conscientes de la importancia de protegerla. Pero la mayoría de las personas solo se acuerda de ella cuando aparece la afonía o la garganta comienza a resentirse.
Según explica Olivier Charlot, fundador de la escuela de canto Voz Viva y uno de los referentes en España en técnica vocal y pedagogía del canto, la voz responde a los mismos principios que cualquier otra parte del cuerpo: «Si sometemos las cuerdas vocales a un ambiente seco, cambios continuos de temperatura y un uso excesivo sin descanso, es normal que aparezcan molestias. La buena noticia es que la mayoría de estos problemas pueden prevenirse con hábitos muy sencillos».
Uno de los principales enemigos de la voz durante el verano es el aire acondicionado. Aunque resulta imprescindible en muchos lugares de trabajo y durante los desplazamientos, reduce considerablemente la humedad ambiental y favorece la sequedad de las mucosas. Esa falta de hidratación obliga a las cuerdas vocales a trabajar con mayor esfuerzo, aumentando el riesgo de fatiga vocal.
Por este motivo, los especialistas recomiendan beber agua de forma regular, incluso antes de sentir sed. La hidratación constante resulta mucho más eficaz que intentar compensar varias horas de sequedad con grandes cantidades de agua de una sola vez.
También conviene evitar los cambios extremos de temperatura. Entrar repetidamente desde una calle a más de treinta grados a una oficina muy refrigerada obliga al aparato respiratorio y a la laringe a adaptarse continuamente, algo que puede favorecer irritaciones, especialmente en personas sensibles.
Otro recurso tradicional que continúa teniendo interés son determinadas infusiones con propiedades emolientes. Plantas como la malva, el malvavisco o las hojas de nogal se han utilizado desde hace generaciones para ayudar a aliviar la irritación de garganta y proporcionar una sensación de confort cuando la voz se encuentra cansada. Aunque no sustituyen el tratamiento médico cuando existe una lesión o una infección, sí pueden formar parte de una rutina de cuidado de la voz, siempre acompañadas de una buena hidratación y de hábitos saludables.
Además del entorno, también importa cómo utilizamos la voz. Durante el verano es frecuente elevar el volumen para hablar en terrazas concurridas, playas, piscinas o conciertos. Ese esfuerzo continuado suele pasar factura, especialmente cuando se prolonga durante varios días seguidos.
«Otra idea equivocada es pensar que una voz cansada necesita seguir forzándose para ‘soltarse'», comenta Olivier Charlot. «En realidad, cuando aparece la fatiga vocal conviene reducir el esfuerzo durante unas horas, dormir bien y recuperar una respiración tranquila antes de volver a exigirle rendimiento».
Dormir lo suficiente también desempeña un papel importante. El descanso favorece la recuperación de toda la musculatura implicada en la producción de la voz y ayuda a disminuir las tensiones que muchas veces aparecen de forma inconsciente en cuello, mandíbula y hombros.
Quienes desean mantener una voz sana a largo plazo también pueden beneficiarse de aprender una técnica vocal adecuada. Respirar correctamente, evitar tensiones innecesarias y utilizar la resonancia de forma eficiente permite hablar o cantar durante más tiempo con un esfuerzo considerablemente menor.
Charlot profundiza en estos aspectos en un artículo donde analiza cómo mejorar la voz de forma progresiva. Allí explica de forma sencilla los principios fundamentales para desarrollar una voz más cómoda, flexible y resistente en el día a día.
Aunque solemos asociar el cuidado de la voz exclusivamente a los cantantes, la realidad es que todos dependemos de ella para comunicarnos, trabajar y relacionarnos con los demás. Dedicar unos minutos a protegerla durante los meses de verano puede evitar molestias que, en muchos casos, tardan semanas en desaparecer.
Como ocurre con tantos aspectos relacionados con la salud, la prevención suele ser mucho más eficaz que intentar recuperar una voz castigada. Mantener una buena hidratación, reducir el impacto del aire acondicionado, descansar lo suficiente y utilizar correctamente la voz son pequeñas decisiones cotidianas que pueden marcar una gran diferencia, tanto para quienes cantan como para quienes simplemente desean seguir disfrutando de una voz sana durante todo el año.