Beneficios del baile en la tercera edad

Beneficios del baile en la tercera edad

El baile es una de las formas más divertidas de hacer ejercicio. Se trata de una actividad lúdica que con el paso del tiempo ofrece una serie de beneficios importantes a nivel físico y mental, especialmente para las personas de la tercera edad, siendo una actividad cada vez más popular en las residencias de mayores.

Bailar ofrece la perfecta combinación entre actividad física y placer, por lo que es recomendable su práctica constante pero moderada. Es posible tomar clases de danza adaptadas a cualquier nivel físico, edad y nivel de pericia del participante, aunque no es necesario concentrarse demasiado en hacerlo 100% bien, sino en divertirse y disfrutar de la experiencia.

Es por esto que el baile suele ser una actividad habitual en cualquier residencia de ancianos en Gijón y, en las siguientes líneas, nos encargaremos de explicar con detalle cada uno de los beneficios del baile en la tercera edad y la forma en que puede influir positivamente en el estado de ánimo de una persona mayor.

Principales beneficios del baile para las personas mayores

Desde el aspecto psicológico, la danza tiene la capacidad de reducir los niveles de estrés y mantener alejada la depresión, haciendo que las personas se sientan más contentas. Siendo una actividad divertida, es una fuente de alegría de gran impacto emocional, con la capacidad de incrementar la confianza, la autoestima y la seguridad personal. Además, podemos mencionar los siguientes beneficios.

Ejercita la memoria

Otro punto a favor de su práctica frecuente es que tiene la capacidad de estimular la memoria al ejercitar la concentración, algo necesario para aprender técnicas y nuevos pasos o coreografías por más sencillas que sean. El baile en pareja trabaja la coordinación, al requerir que se compaginen los pasos con el compañero, permitiendo también que se olvide la timidez.

Con este tipo de arte se vuelve necesario tomar pequeñas decisiones de forma constante y en cuestión de segundos, favoreciendo la regeneración de la red neuronal. Sin duda, esta asociación entre la danza y el cerebro se convierte en un aliciente para recomendar la actividad a personas de cualquier edad, en especial aquellas que superan los 60 años.

Estimula todo el cuerpo

Al tratarse de un ejercicio físico demandante, pone en marcha toda la musculatura de nuestro cuerpo, por lo que tiene la intensidad necesaria para que cualquier adulto mayor se mantenga en forma con su práctica regular. Gracias al baile es posible mantener la tonicidad muscular, conservar la densidad ósea y disminuir los riesgos asociados al envejecimiento.

En líneas generales, la estimulación del cuerpo es total, incluso cuando no parezca que se está haciendo ejercicio, una palabra que usualmente llena de miedo a algunas personas, especialmente en edad avanzada. Entre los beneficios directos sobre el cuerpo, es posible mencionar:

  • Fortalece la musculatura
  • Incrementa la flexibilidad
  • Mejora el equilibrio y la coordinación
  • Permite a la persona mantenerse dentro de un peso apropiado, controla la presión sanguínea, alivia dolores articulares y previene la osteoporosis
  • Mantiene la irrigación sanguínea al cerebro, previniendo el deterioro cognitivo
  • Mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular y respiratorio

Construir relaciones sociales

La danza es universal y por tanto tiene la capacidad de ayudar a desarrollar las relaciones sociales. Dado que cada vez es mayor la cantidad de personas mayores que permanecen en soledad, bailar se convierte en una excelente oportunidad de construir nuevas relaciones sociales y generar un círculo social más amplio de personas que comparten intereses similares.

Aunque es perfectamente posible bailar en soledad, el baile nos brinda la posibilidad de integrarnos a grupos y conocer nuevas personas, abriéndonos a círculos e incluso permitiendo que se conozcan nuevos lugares. Además, resulta una actividad apasionante a través de la cual es factible establecer amistades sólidas.

Reduce la depresión

Un estudio de la Universidad de Nevada logró concluir que al programar lecciones de baile en las residencias de ancianos, los diagnosticados con trastornos del ánimo lograron experimentar síntomas de mejoría en un lapso de dos semanas, logrando sentirse menos estresados, ansiosos y dando menores muestras de depresión.

Lo que ocurre es que, al bailar, se crea una estimulación adicional sobre el cerebro, haciendo que el organismo segregue una cantidad mayor de serotonina y endorfinas que logran hacer a las personas un poco más felices, mejorando su capacidad de atención, reduciendo la intensidad de las dolencias físicas y haciendo que se disfrute un poco más de la vida.

Por todo esto, el baile suele ser una actividad cada vez más popular en las residencias de adultos mayores en todo el mundo.

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